Peregrinación a Roma y Asis

Lunes. A primera hora de la mañana salíamos desde Guadarrama rumbo al aeropuerto para comenzar nuestra peregrinación a Asís y Roma.
Durante el trayecto hasta Asís, varios jóvenes de la parroquia nos ofrecieron unas explicaciones sobre la vida de San Francisco, Santa Clara y San Carlo Acutis, ayudándonos a comprender mejor la riqueza espiritual de los lugares que íbamos a visitar. Además, este año nuestra peregrinación adquiere un significado especial al coincidir con los 800 años de la muerte de San Francisco, patrón de Guadarrama.
Ya en Asís, visitamos la Basílica de Santa María de los Ángeles, donde pudimos contemplar la Porciúncula, lugar tan querido por San Francisco y Santa Clara y cuna del franciscanismo. Allí celebramos la Santa Misa, poniendo esta peregrinación y todas nuestras intenciones en manos del Señor.
Martes. Comenzamos el martes celebrando la Santa Misa en la capilla de San Buenaventura, en el Sacro convento de San Francisco de Asís, poniendo en el altar todas nuestras intenciones.
Después recorrimos la Basílica de San Francisco y tuvimos la oportunidad de rezar ante la tumba del santo, dando gracias por el testimonio de quien hizo del Evangelio su forma de vida.
También visitamos el Santuario de la Spogliazione, donde veneramos el cuerpo de san Carlo Acutis. A sus pies dejamos todas las intenciones y oraciones de nuestra parroquia, confiando a su intercesión a nuestras familias y a todos los que nos las habéis encomendado.
También visitamos la Basílica de Santa Clara, rezamos ante el Cristo de San Damián y ante el cuerpo de Santa Clara.
La jornada terminó en el convento de San Damián, lugar donde Cristo habló a San Francisco desde el crucifijo y donde Santa Clara vivió durante más de cuarenta años y entregó allí su vida al Señor.
Nos trasladamos a Roma para continuar el viaje. Ya en el hotel apoyamos a la selección española en su duelo futbolístico con Francia.
Miércoles. Ayer celebramos la Santa Misa en la Capilla de Nuestra Señora de Częstochowa, en la cripta de la Basílica de San Pedro, muy cerquita de la tumba del Apóstol, coincidiendo con la festividad del gran santo franciscano san Buenaventura.
Después, ayudados de guías locales, tuvimos la oportunidad de visitar la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos culminando la visita en la Capilla Sixtina.
Por la tarde visitamos la Basílica de San Pablo Extramuros, levantada sobre la tumba del Apóstol de los Gentiles, y la Basílica de las Tres Fuentes, lugar donde, según la tradición, fue martirizado san Pablo.
Terminamos la jornada con un paseo nocturno y un helado por la Roma barroca y, antes de regresar, nos unimos en la Plaza de España para cantar la Salve ante la imagen de la Inmaculada Concepción, patrona de España.
Juveves. Hoy hemos comenzado la jornada celebrando la Santa Misa en la Basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores de Roma. Coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen, ponemos bajo su manto nuestra peregrinación.
Después hemos visitado la Basílica de San Juan de Letrán, catedral del Papa como Obispo de Roma, y la Escalera Santa, que la tradición identifica con los peldaños que recorrió Jesucristo durante su Pasión. También hemos conocido la Basílica de San Pietro in Vincoli, donde se conservan las cadenas De San Pedro y se encuentra el impresionante Moisés de Miguel Ángel.
Nos asomamos desde el autobús a la Roma Imperial, desde donde pudimos admirar el Coliseo y algunos restos arqueológicos de aquella época.
Al final visitamos la Basílica de San Lorenzo Extramuros, donde se encuentra la tumba del santo diácono español y rezamos allí el rosario.
Además de todos estos lugares llenos de historia y fe, estos días también estamos disfrutando de la deliciosa pasta italiana y de sus maravillosos helados.
Viernes. Ponemos fin a nuestra peregrinación visitando las Catacumbas de Priscila, donde los primeros cristianos nos recuerdan, con su testimonio, que la muerte da paso a la vida eterna en Cristo.
Alli, celebramos la Santa Misa, recordando especialmente a todos nuestros familiares y seres queridos difuntos, rezando por su descanso eterno.
Después disfrutamos de un tiempo libre para seguir descubriendo Roma: algunos aprovecharon para visitar otras iglesias, otros subieron a la cúpula de la Basílica de San Pedro para contemplar la impresionante vista de la Ciudad Eterna, mientras que otros recorrieron sus calles, hicieron las últimas compras y un último helado italiano.
Con el corazón lleno de gratitud, volvemos a casa dando gracias al Señor por estos días.

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